"> La vecina me coqueteaba tanto que no pude evitar culiar con ella por la mañana

La vecina me coqueteaba tanto que no pude evitar culiar con ella por la mañana

Descripción

Ya me iba al trabajo cuando vi a la vecina entrando a su casa, ella venía de correr, era una mujer que se mantenía en forma a pesar de sus 43 años, su marido se fue al trabajo así que estaría sola toda la mañana, me invitó a pasar por una taza de café y no quise negarme, mientras estabamos en la mesa sentía sus coqueteos hasta que se quitó esa ropa deportiva, ella estaba decidida a hacer algo más así que yo no quise negarle el sexo y me dejé llevar, nos fuimos directo a la habitación donde hacía el amor con su marido a que yo le hiciera un anal en esas enormes nalgas, ella lo disfrutó por completo.