Mientras se la metía en cuatro me decía que le jalara el cabello la putilla

Descripción

En mi vida el sexo era algo indispensable, era el pan de cada día, si no cogía tres veces a la semana por lo menos sabía que me volvería loco, para mi suerte conocí a alguien que era como yo, una nifomana llamada Damaris, a ella le gustaba también el sexo y yo le gustaba a ella así que tenía una amiguita sexual con la cuál pasarmela bien, tras conocernos por Tinder y ganar la confianza mutua terminamos en mi departamento teniendo sexo, la puse en cuatro y le metí la verga, ella estaba muy caliente y mientras lo hacíamos me pidió que le jalara el cabello, pegó unos gritos muy excitantes que fueron como música.